domingo, 31 de octubre de 2010

Dime...

Dime que es verdad que te quedas a bailar.
Dime la mitad y me puedo morir ya.
Dime que hay detrás de esa cara dibujada.
Dime si es normal que me pase esto que me pasa.
Dime que eres real,no eres un sueño ni nada.
Dime quien da mas y te entrego aquí mis armas.
Dime que será todo esto que me pasa.
Dime dímelo ya, porque ya no entiendo nada!
Dime que es verdad que te quedas a mi lado,
dime una vez mas que te gusto hasta enfadado.
Dime dímelo ya que me miras y te mueres.
Dime dímelo más, que sin mi tu ya no eres.

sábado, 30 de octubre de 2010

Eres ...

Eres ese caramelo que quería.
Eres ese gesto lleno de valor.
Eres como la primera parte de mi vida.
Eres como la perfecta melodía,que te llega al corazón.
Eres una realidad en mi interior.
Eres todo lo que alguien imagina
tener cerca,alrededor.
Es que eres la mejor sensación.
Y es que siento que eres superior,
que me haces guapa y puedo irme a volar contigo. 

lunes, 4 de octubre de 2010

Mi pequeña colegiala.

Yo lo sabía.
Lo sabía desde aquella mañana que le vi.
Él estaba con sus amigos y sus notas.
Cuando se quitó el casco,delante de aquel pub,le vi y ¡Dios! lo que sentí.
Sus ojos tan azules como el cielo,y transparentes como el mar,su tez curtida y morena,su pelo negro más oscuro que la noche.
Un anillo colgaba alegremente de su oreja,y supe entonces que me iba a costar no amarle,y me iba a costar olvidarle.
Él se volvió cuando uno de sus amigos,gritó su nombre ¡Bendito nombre!
Benditas letras que lo componían, lo que significaba,sabía que, por la noche mi última palabra sería para él.
En muy pocos días mis libros y mis cuadernos,se llenaron con su nombre y mi corazón,de sueños y fantasía.
Cada tarde salía de clase,iba al parque donde sabía que él estaría,y le observaba desde una esquina.
Temerosa de que me viera vestida de colegiala,y me tomara como una cría.
La cría que soy pero con el corazón,capaz de todo el amor del mundo,y cuando se reía ¡Dios lo que sentía!
Creía morirme, echaba ligeramente la cabeza hacia atrás, adquiriendo el gesto revoltoso de un niño.
Un día sentada en el parque,él estaba sentado frente a sus amigos.
Dio la última calada a su cigarro,arrancó la moto y se marchó.
Yo le seguí con la mirada cuando de pronto apareció un Sinca P2000 de color rojo vivo; salió de la calle prohibida.
Yo grité entonces...
Aquel horrible ruido de cristales rotos.
Salí corriendo hacia él, las lágrimas me nublaban la vista, tenía medio cuerpo debajo del coche, estaba boca abajo, con la cabeza ladeada y un brazo destrozado.
El conductor salió del coche,diciendo una y otra vez que lo sentía,me agaché y puse su cabeza en mis rodillas,
le quedaba un soplo de vida.
¡Me miró!... Sus ojos reflejaban tranquilidad aunque su rostro se crispaba de dolor y del borde de sus labios un poquito de sangre desaparecía en su camisa.
Sólo dijo una frase: "Tú, mi pequeña colegiala"
y dejó de existir.
Estaba destrozada para llorar, le cerré sus ojos azules para siempre, cuando me di la vuelta vi a sus amigos alrededor, quietos, viendo el cuerpo sin vida.
Comencé a caminar torpe y lentamente,y como un susurro oí: "Es la chica de la que estaba enamorado".
Eché a correr y cuando mis entrañas creía que iban a explotar hasta donde él estaba, supe que era yo su pequeña colegiala.
Había oído el grito de su corazón.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Para algunas personas, de forma inexplicable, el amor se apaga. Para otras, el amor sencillamente se va. Si bien es cierto, por supuesto, que el amor también puede encontrarse, aunque sea solo por una noche. Sin embargo, existe otra clase de amor, el más cruel, aquel que prácticamente mata a sus víctimas. Se llama amor no correspondido. La mayoría de historias de amor hablan de personas que se enamoran entre sí, pero, ¿qué pasa con los demás? ¿Quién cuenta nuestra historia? La de aquellos que nos enamoramos solos, somos víctimas de una aventura unilateral, somos los malditos de los seres queridos, los seres no queridos, los heridos que se valen por sí mismos, los discapacitados sin plaza de aparcamiento reservada.

lunes, 27 de septiembre de 2010

¿Has amado alguna vez a alguien hasta llegar a sentir que ya no existes?

Hay muchas formas de quererse ¿sabes? Pero la suya era... total. Un amor puro, increíble y alucinante.
Un amor especial como hay pocos.Y ellos lo sabían.
Todos los enamorados del mundo creen que su amor es único y distinto, pero el de ellos si lo era.Estaban hechos el uno para el otro, se tenían y deseaban fundirse en uno solo.
Cuando estaban juntos el tiempo se aceleraba, y cuando estaban separados se hacía eterno. Cada beso, cada caricia, era un puro sentimiento desnudo. Podían pasarse horas mirándose a los ojos y nada más.Pero cuando se acariciaban, se besaban...entonces...no hay palabras para describir esa emoción.