¿De que sirve que me des ilusiones un día, y que al día siguiente me las quites? ¿Por qué narices haces eso? ¡No lo entiendo! Estás jugando con mis sentimientos como si de un juego cualquiera se tratara... y
no. O me hablas, o no me hables, porque para que un día estés super simpático, y otro ni me saludes, pues paso,
¡ aclárate!
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